Este no es un post amable, ni agradable de escribir o leer.
Un hombre llamado Juan, electricista de profesión, se ahorcó en un parque de Hospitalet de LLobregat
http://www.lavanguardia.com/sucesos/20101111/54067710058/un-padre-de-familia-a-punto-de-ser-desahuciado-se-ahorca-en-plena-calle.html
Su historia es la de millones de personas hoy, aquí y ahora; Juan podemos ser tú o yo. Juan podemos ser tod@s.
Y es también la historia del fracaso de nuestra sociedad, de todas las instancias públicas a las que Juan acudió tras perder primero su empleo y agotar el paro después, y no sólo se declararon incapaces (??) de ayudarle, sino que en la más cruel infamia llegaron a reclamarle 9.000 euros (su pensión de 3 años) por ocupar un piso vacío, propiedad de un organismo autónomo de la Generalitat.
La semana de su muerte, Juan se había personado en el Ayuntamiento solicitando que realojaran a su familia en un albergue "porque hacía mucho frío para quedarse tirado en la calle con su familia". Denegaron su petición, como también le denegaron la demora de un mes en la ejecución en el desahucio. El mismo Ayuntamiento que corrió a "ofrecer apoyo psicológico" (¡¡¡) a su familia tras enterarse del suceso. Un perfecto ejemplo de la banalidad del mal que ilustró Hannah Arendt. ¿Los responsables de esos servicios pueden dormir tranquilos? ¿Son capaces de jugar con sus hij@s en el mismo parque en el que Juan se ahorcó?
Desde aquí, mi homenaje al recuerdo de Juan, a su historia -que es un sentimiento compartido por tantas personas-. Para que recordemos siempre QUE LO ÚNICO IMPORTANTE SON LOS SERES HUMANOS y nos olvidemos del miedo a las primas de riesgo, a las agencias de calificación y a todo ese tinglado absurdo. No pasa nada si ese sistema se derrumba, aunque cada día intenten convencernos de que es la catástrofe para tod@s nosotr@s. Porque es este sistema y todos sus esbirros -conscientes e inconscientes- quienes acabaron con Juan. LA PEOR CRISIS ES LA MORAL Y ÉTICA, LA DE LA DESHUMANIZACIÓN MÁS BRUTAL.
Un hombre llamado Juan, electricista de profesión, se ahorcó en un parque de Hospitalet de LLobregat
http://www.lavanguardia.com/sucesos/20101111/54067710058/un-padre-de-familia-a-punto-de-ser-desahuciado-se-ahorca-en-plena-calle.html
Su historia es la de millones de personas hoy, aquí y ahora; Juan podemos ser tú o yo. Juan podemos ser tod@s.
Y es también la historia del fracaso de nuestra sociedad, de todas las instancias públicas a las que Juan acudió tras perder primero su empleo y agotar el paro después, y no sólo se declararon incapaces (??) de ayudarle, sino que en la más cruel infamia llegaron a reclamarle 9.000 euros (su pensión de 3 años) por ocupar un piso vacío, propiedad de un organismo autónomo de la Generalitat.
La semana de su muerte, Juan se había personado en el Ayuntamiento solicitando que realojaran a su familia en un albergue "porque hacía mucho frío para quedarse tirado en la calle con su familia". Denegaron su petición, como también le denegaron la demora de un mes en la ejecución en el desahucio. El mismo Ayuntamiento que corrió a "ofrecer apoyo psicológico" (¡¡¡) a su familia tras enterarse del suceso. Un perfecto ejemplo de la banalidad del mal que ilustró Hannah Arendt. ¿Los responsables de esos servicios pueden dormir tranquilos? ¿Son capaces de jugar con sus hij@s en el mismo parque en el que Juan se ahorcó?
Desde aquí, mi homenaje al recuerdo de Juan, a su historia -que es un sentimiento compartido por tantas personas-. Para que recordemos siempre QUE LO ÚNICO IMPORTANTE SON LOS SERES HUMANOS y nos olvidemos del miedo a las primas de riesgo, a las agencias de calificación y a todo ese tinglado absurdo. No pasa nada si ese sistema se derrumba, aunque cada día intenten convencernos de que es la catástrofe para tod@s nosotr@s. Porque es este sistema y todos sus esbirros -conscientes e inconscientes- quienes acabaron con Juan. LA PEOR CRISIS ES LA MORAL Y ÉTICA, LA DE LA DESHUMANIZACIÓN MÁS BRUTAL.
Islandia se declaró en quiebra, ha metido en la cárcel a políticos y banqueros responsables de una pésima -y muy codiciosa-gestión y ahora triplica su crecimiento. Pero es que Islandia eligió salvar a las personas y a sus ahorros.
Algún día sabremos quién se ha embolsado millones de euros con tanto dolor.
Algún día sabremos quién se ha embolsado millones de euros con tanto dolor.
Recordemos a Juan para que jamás vuelva a pasar, para mirar hacia delante, aprender de los errores y crear entre tod@s un futuro mejor.
Gracias a Eduardo Jordá y su excelente artículo en Diario de Mallorca, por compartir la historia de Juan.http://www.diariodemallorca.es/opinion/2011/12/10/tiempos-dificiles/727038.html
Menos mal que quedan personas como el Sr. Urdangarín que con sus allegados se sacrifican por nosotros y por mantener las instituciones y nuestro sistema inalterables, por nuestro bien.
ResponderSuprimirTodos somos Juan. Basta ya de Urdangarines.
"Lo más atroz de todas las cosas malas de la gente mala, es el silencio de la gente buena". La frase de Gandhi define magistralmente todos los males de nuestra sociedad, de cualquier sociedad.
ResponderSuprimirLos abusos de las personas extremadamente codiciosas, los casos de deshumanización sangrantes como el de Juan, ocurren por una cadena de pequeños silencios, de pequeñas desidias, de gente "normal". Una lenta erosión de la conciencia que nos hace plenamente humanos. No parece ser este el caso de los y las jueces de Palma, cuyo valor es admirable :-)